Anna Yoga
El yoga de la alimentación

Prof. Agustina Borracini, Prof. Roxana Diez y Prof. Cristina Martinez

El Anna-Yoga es un término contemporáneo que entiende el yoga como una disciplina espiritual centrada en la relación con la comida —su preparación y consumo.

Un sinónimo de la palabra anna es âhâra (comida o dieta). Las reglas dietéticas han jugado un importante papel en las prácticas yóguicas desde los primeros tiempos.

Así, en el Chândogya Upanishad (7.26.2) que data del octavo siglo A.C., se habla de la estrecha relación entre la pureza dietética y la pureza del ser. Un dicho de moda entre los modernos yoguis es: "eres lo que comes".

En el Taittirîya Upanishad su enseñanza más fascinante hace referencia a que todo debe contemplarse como alimento (anna). Esta es una idea ecológica primitiva que se refiere a la interrelación entre todas las cosas —la cadena de la vida.

Todos los seres se crean, realmente, a partir del alimento. Además, viven gracias al alimento y en el se convierten cuando mueren (Taittirîya-Up. 2.21).

El Bhagavad Gîtâ y la medicina tradicional del Âyur Veda diferencian los alimentos de acuerdo al predominio de sattva, rajas y tamas en ellos. El Moksha Dharma proporciona instrucciones sobre la dieta correcta y el ayuno.

El Hathayoga Pradipika, el Gheranda Samhita, el Goraksha Paddhati y el Uddhava Gîtâ, entre otros, enfatizan la importancia de una dieta adecuada antes de emprender la práctica del Hatha Yoga en general y del prânâyâma en particular; estos textos medievales hacen toda una serie de recomendaciones específicas sobre lo que es conveniente e inconveniente en la dieta de un yogui.

No todos los expertos en yoga, tanto antiguos como modernos, están de acuerdo sobre lo que constituye una dieta adecuada. Sin embargo, sin excepción, todos enfatizan la importancia de la dieta moderada (mita-âhâra) sobre la excesiva alimentación. La dieta escasa llega a ser considerada, incluso, como una subcategoría de asteya, puesto que comer mas de lo necesario puede considerarse como una forma de robar a los demás y a la propia naturaleza.

La recomendación tradicional es llenar dos cuartas partes del estómago con comida sólida y otra cuarta parte con agua, dejando el resto del estómago vacío.

ESTADOS DE ÁNIMO Y NUTRICIÓN

¿Que hay de cierto en la influencia de los alimentos sobre los estados emocionales?

Una de las enseñanzas de la filosofía de la India es que en el mundo denso de la materia, o Prakriti, operan dos fuerzas bajo cuyas influencias se encuentran todos los que habitan el mundo de la materia. Estas fuerzas son Rajas, la fuerza de las pasiones, la actividad sin freno, el movimiento continuo, las emociones fuertes; esta fuerza es llamada el viento rojo, la llamarada sin discernimiento.

La segunda fuerza es Tamas, que reina en la inercia y es pesada, inmovilizante, depresiva; es el viento negro.

Estas dos tendencias operan continuamente, e influyen sobre todas las cosas. De este modo podemos ser sensibles a una u otra y dejarnos llevar, perdiendo así el poder de elección, el timón para navegar libremente en nuestra propia vida.

Detrás de estas tendencias está la añoranza del estado de equilibrio, la paz interior, la felicidad, la armonía.

Hay una tercera fuerza, el viento blanco, que a diferencia de las otras dos, es fruto del esfuerzo consciente. Esta es la fuerza de la verdad; Sat, en sanscrito, significa verdad. Esta fuerza nos guía hacia la salud, la armonía, la belleza externa e interna, la autenticidad. Para establecerse en ella es necesario no dejarse llevar por ninguna de las otras dos: ni la sobreactividad, ni la inercia. Se debe buscar a través del discernimiento el estado interior firme y sereno desde el cual se pueda tener una mirada más amplia, profunda y objetiva.

Todos los alimentos están embebidos de algunas de estas fuerzas; según el que predomine, será la influencia ejercida al ingerirlos.

Si elegimos ingerir alimentos rajásicos, tendremos más facilitadas las emociones fuertes, el enojo, el estrés; si elegimos alimentos tamásicos, caeremos más facilmente en depresiones o desesperanzas. Si elegimos alimentos sátvicos estarán más facilitados los estados de ánimo estables, serenos y armónicos. Estos alimentos también nutren limpiamente nuestro cuerpo, dándonos más energía, vitalidad y salud.

Através de la alimentación podemos ir purificando el cuerpo para hacer de él una herramienta cada vez más sensible, un vehículo cada vez más apto en el camino de nuestra evolución.

De acuerdo con esta filosofía la clasificación de los alimentos es la siguiente:

Rajásicos: carnes, huevos, picantes, estimulantes, alcohol, café, té, mate.

Tamásicos: enlatados, industrializados, fermentados, muy cocidos, pasados, gaseosas.

Sátvivos: lácteos, agua, miel, frutas, verduras, aceites, semillas, granos, legumbres, cereales, hierbas aromáticas, frutas desecadas y frutas secas.

A esta milenaria sabiduría se le unen los conocimientos de Occidente:

Los neurotransmisores son mediadores quimicos. Fueron detectadas mas de cincuenta variedades, muchas de ellas con actividades desconocidas.

La serotonina es un neurotransmisor presente en estados de ánimo tales como saciedad, introspección, iniciación al sueño, disminución de percepción del dolor. O sea que facilita el sueño, la calma y el control del apetito. Se sintetiza a partir de un aminoácido, el triptofano. Compite con otros neurotransmisores para ingresar al cerebro, pero si hay glucosa en la sangre ingresa con facilidad. Esta es una de las explicaciones de la necesidad de comer dulces cuando se está muy nervioso, angustiado o tenso. De esta manera es posible aumentar la síntesis de serotonina en el cerebro a partir de alimentos que contengan triptofano, combinado con una fuente de hidratos de carbono.

Las catecolaminas son también neurotransmisores. Se forman a paritr de un aminoácido, la fenilananina. Luego de una serie de transformaciones se obtiene la adrenalina. Este neurotransmisor se caracteriza por mediar estados de alerta; activa las conductas de acción, propicia las emociones relacionadas con los estados de mayor tensión, miedo, enojo, actividad, hambre. Las catecolaminas aumentan a partir de la ingesta de proteínas.

Por lo tanto, un bife, un huevo, una bebida cafeinada nos estimularán hacia estados de mayor actividad, tanto mental como emocional. Un plato de polenta, arroz integral, pasta, fruta, té de tilo con miel, avena con miel, lácteos (si son bien tolerados), nos proporcionan un estado de mayor serenidad. Así se pueden diseñar cenas que ayuden a dormir mejor, muy especialmente si existen problemas de insomnio.

CONSEJO...

  • Para los almuerzos elija los alimentos proteicos